BALANCE: Diario de una instalación

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balance.

(Del fr. balance).

1. m. Movimiento que hace un cuerpo, inclinándose ya a un lado, ya a otro.

Diccionario de la Real Academia Española

 

Día 1

El primer día nos encontramos en el auditorio de la UCV con Jarrod Beck, el profesor Miguel Braceli y la fotógrafa Meridith Kohut. Gustavo Parra, nuestro guía, nos subió a las entrañas del techo del Aula Magna. Caminamos sobre él observando a nuestro alrededor con mucho cuidado y sorprendidos por el privilegio que se nos había concedido. Una vez arriba, Gustavo abrió una pequeña compuerta hacia abajo donde pudimos ver una de las nubes de Calder. Eso de ver las nubes desde una perspectiva tan singular es algo para lo que los ojos no están preparados. Muy arriba se puede notar cómo se mecen lentamente (inclinándose ya a un lado, ya a otro).

 

Gustavo le puso un arnés a Jarrod para que bajara y estudiar la estructura de la nube estando sobre ella. Esa escultura tiene 60 años y no ha recibido mantenimiento, pero se conserva muy bien. Se necesitaba estar verdaderamente comprometido con el proyecto para lanzarse a tal equilibrismo. Los que nos quedamos arriba no salíamos del asombro y el vértigo. Jarrod bajó y contemplaba en silencio a su alrededor el conjunto de piezas que Calder construyó retando las posibilidades del aula magna y con la función adicional de la acústica. Él estaba suspendido en el aire.

 

Jarrod estaba explotando la metáfora del balance, algo así como plantearse una obra sobre el mar y navegarlo primero. Se mecía de un lado al otro por la corriente natural. Arriba, solo pudimos esperarlo vigilando cada uno de sus movimientos. Él vivía las sensaciones que había imaginado después de estudiar los planos de Carlos Raúl Villanueva y el escultor norteamericano.

 

Regresó al lugar donde estábamos subiendo por una escalerita angosta y recorrimos otros espacios del aula magna. Gustavo nos enseñó los seguidores que producen luz con cartuchos de carbón (intactos desde su instalación en el ’54). Salimos a la parte externa del techo y miramos a nuestro alrededor. Si la ocasión nos ha llevado a pensar en la relación entre arquitectura y arte, teníamos que recorrer aquello que hace de la Universidad Central de Venezuela un gran ejemplo de la síntesis de las artes.

 

Caminamos hasta la Casona Ibarra donde nos encontraríamos con los cómplices y los participantes del proyecto. Ahí se nos unió el profesor Stefan Gzyl. Balance es una instalación que necesita muchas manos y tiene su compendio pedagógico a cargo del Taller X. Los estudiantes fueron llegando poco a poco para compartir un almuerzo y hacer un tour en esa casa que fungió como oficina de Villanueva y donde aún se conservan sus planos.

 

Conversamos con ellos mientras veían los planos de las nubes y conocían ese caudal de referencias importantes para ellos, estudiantes casi todos de arquitectura. Asistieron todos los que nos han apoyado para hacer de esto una realidad.

 

Al día siguiente, empezamos a desarmar y armar los materiales en desuso destinados a la instalación y el performance. Concluimos la jornada reflexionando en lo que involucra ver un proyecto concretándose y la importancia de quienes nos han ayudado. Lograr que esto suceda finalmente no ha sido una tarea fácil, pero impulsa nuestra labor. Todos, al fin y al cabo, a nuestra manera, estamos buscando el equilibrio.

 

Días 2 y 3

 

Los días 2 y 3 de B A L A N C E fueron dedicados a la construcción de la instalación. Las jornadas comenzaron con reuniones entre Jarrod Beck, el profesor Miguel Braceli y Stefan Szyl con los estudiantes. Conversaron sobre las estrategias para llevar a la práctica el diálogo entre arte y arquitectura. Los estudiantes se agruparon para trabajar en piezas que honrarían algunas de las obras de la Ciudad Universitaria. Casi todos estudian arquitectura y al aceptar esta experiencia acudieron al mandato integrador de las artes que profesaba Carlos Raúl Villanueva con sus proyectos.

 

El primer día del trabajo con las manos, luego de la reunión, los participantes empezaron a seleccionar los materiales entre el cementerio de cosas en desuso que estaba en la facultad. Estas cosas siempre habían estado ahí, reposando entre los desechos, y cuando fueron trasladadas y escogidas para la instalación, empezamos a cuestionar si continuaban siendo desperdicio.

 

Luego de la selección y deconstrucción de algunos muebles desechados, los estudiantes empezaron a armar sus obras. Tenían planos y dibujos en las manos. Se les podía ver moviendo cosas entre los escombros para darle una nueva vida a esos objetos. Lo que más me conmovió fue verlos tan entregados, abocados a una actividad especial que los sacaba de su rutina pero que los acercaría más a la carrera que habían escogido desde el arte contemporáneo. Ellos, todos los participantes de B A L A N C E, no desfallecían. Algunos me comentaron que se sentían muy interesados porque los habían puesto a trabajar juntos en algo que luego sería exhibido. Se les veía hasta el anochecer construyendo sus piezas. A ratos el espacio estaba lleno de ruido con sonidos de tanto armar y desarmar, sonidos del pensamiento. Cuando uno trabaja con las manos, piensa. El cuerpo se mueve, pero la mente también está inquieta. Creemos que B A L A N C E los ha llevado a repensar el espacio al que estaban acostumbrados.

 

El día 3 recibieron la visita y la charla de la compositora Josefina Benedetti. Ella explicó el paisaje sonoro que hizo para la instalación. Comentaba que había usado sonidos que aludían a la construcción, la voz de Villanueva e incluso la de Jarrod Beck estaban incluidas, más extractos de sus piezas que hacían referencia a la síntesis de las artes.

 

Villanueva decía que el arte en los espacios públicos servía como mediador entre la arquitectura y el cuerpo físico. Jarrod Beck lo estaba logrando: puso a pensar con las manos a los participantes de B A L A N C E. Tanto los estudiantes como la gente alrededor sorprendieron el espacio, reanimaron la memoria y revalorizaron un espacio que habían dado por sentado.
Nos esperaba el performance, mover las piezas hasta La Tierra de Nadie y traerlas de regreso. Ahí experimentaremos una vez más el movimiento de los objetos a través del espacio , cosas que consideramos estables ahora en traslado hacia nuevas disposiciones que nos hagan reflexionar en nuestro equilibrio.

 

Estudiantes en la Sala de Exhibiciones de la FAU, UCV. Al finalizar su jornada de trabajo. Foto de Meridith Kohut.
Estudiantes en la Sala de Exhibiciones de la FAU, UCV. Al finalizar su jornada de trabajo. Foto de Meridith Kohut.
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