Notas sobre la Escuela de la Incertidumbre

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El verano de 2016 se esfumó como un destello. Trabajar en la Escuela de la Incertidumbre (Uncertainty School) ha sido notablemente distinto a trabajar en cualquier otro proyecto. La Escuela de la Incertidumbre se sintió como una obra sin ensayar: todos improvisaban un papel que ellos mismos construían y aprendían sobre la marcha. Aprendí muchas lecciones de los participantes, tuve hermosos encuentros y experimenté momentos de comunión natural. Ahora está por finalizar el mes de octubre de 2016. Los talleres y seminarios han terminado y la exhibición de los participantes está actualmente en curso. Habrá algunos eventos más hasta finales de noviembre. Estoy revisando mis notas y las transcripciones de nuestras conversaciones, y escribiendo este ensayo como una carta de amor y aprecio hacia los participantes, los colaboradores, los profesores y los coordinadores de la Escuela de la Incertidumbre.

 

La Escuela de la Incertidumbre incluye a personas que tienen distintos sentidos y maneras de comunicarse, moverse y pensar. Los participantes son una mezcla de artistas, trabajadores sociales, activistas y personas con y sin discapacidad. Las organizaciones colaboradoras, Seoul Art Space Jamsil, Raw + Side y algunos individuos, nos recomendaron una veintena de participantes. La SeMA Biennale Mediacity Seoul 2016 comisionó la Escuela de la Incertidumbre, cuyas sesiones sucedieron principalmente en el Museo de Arte Buk-Seoul, además de algunas clases en otras sucursales. Los artistas colaboradores han sido invitados a apoyar a los participantes y también a documentar el proceso. Los talleres se organizaron para los participantes y los seminarios estuvieron abiertos al público general. El plan de estudios ha constado de tres partes: cinco talleres sobre tecnología para artistas, centrados en programación de computadoras y la narrativa; cinco seminarios con artistas participantes en la Bienal, centrados en temas críticos de la sociedad contemporánea, y tres sesiones para preparar la exhibición de los participantes.

 

1. Desaprender

 

La palabra “desaprender” significa “extraer de su conocimiento o memoria, deshacer el efecto de: descartar el hábito de”. [1] Yo empleo la palabra para desafiar los sesgos del conocimiento y las estructuras institucionales de poder. Este término destaca el potencial para el aprendizaje auténtico en situaciones inusuales. Todo el mundo aprende a una velocidad diferente. La confianza es necesaria para que el aprendizaje tenga lugar, y cada persona construye la confianza de manera distinta. Esta diversidad es a menudo subestimada en las escuelas donde el plan de estudio y la pedagogía son estandarizados. Las escuelas tienden a normalizar el lenguaje y los modos de comunicación.

 

Me interesé en el concepto de desaprender después de enseñar durante unos años. En 2013, co-fundé la Escuela de Computación Poética (School For Poetic Computation) en la ciudad de Nueva York. SFPC es una escuela dirigida por artistas que se enfoca en el arte, la tecnología, la poesía y el código. Enseño en SFPC, colaboro con un equipo de profesores y experimento con pedagogía y desarrollo curricular. Esta experiencia me obligó a reflexionar sobre la alfabetización tecnológica entre los grupos minoritarios. Una de las conferenciantes, Sara Hendren, me inspiró a investigar sobre tecnología y discapacidad. En 2015, organicé un taller llamado Desaprender todo lo que hemos construido en la Universidad de Seúl. Trabajé con un grupo de participantes para producir un libro sobre desaprendizaje; en 2016, organicé el taller Signing Coders en BRIC (Brooklyn, Nueva York), donde enseñé programación de computadoras a estudiantes sordos. También organicé el taller Desaprender la discapacidad en Pioneer Works, en Red Hook, Nueva York. Beck Jee-sook, director de Mediacity Seoul 2016, me pidió que participara en un campamento de verano; allí desarrollé el concepto de una escuela que utiliza la Bienal como recurso. Quería crear un espacio accesible e inclusivo para estudiantes diversos.

 

Mi colaboradora Christine Sun Kim también me ha inspirado. Hemos creado performances y objetos a lo largo de los últimos años. Nuestro trabajo a menudo se relaciona con la maleabilidad del tiempo. Christine ha sido profundamente sorda desde su nacimiento. Su trabajo se deriva de su experiencia de ser sorda y celebra la belleza del lenguaje de señas; utiliza la tecnología para el empoderamiento artístico, reclamando tenencia sobre el sonido. Su práctica y posición han influido en mi pensamiento respecto a desaprender.

 

Como esta sociedad no tiene un lugar claro para los lenguajes visuales, a menudo siento una gran necesidad de legitimar nuestro lenguaje politizando el sonido y la caja de voz, que son dos herramientas que utilizo para explorar mi posición. Esto contribuye a mi práctica de desaprender las opiniones y las etiquetas de la sociedad en torno al sonido.[2]

 

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Sesión de la Escuela de la Incertidumbre. Imagen cortesía de Taeyoon Choi.

 

2. Plan de estudios

 

Los talleres de la Escuela de la Incertidumbre se centraron en programación de computadoras. Impartí los fundamentos de la computación, como el concepto de variables y funciones. Parte del material se basa en el currículo que desarrollé en la Escuela de Computación Poética y en Signing Coders. En la Escuela de la Incertidumbre, invité a un equipo de co-instructores para colaborar en la enseñanza. Utilizamos p5.js, una biblioteca de JavaScript, para crear ejemplos de código. También diseñamos actividades divertidas como mapping y visualización de datos. Los participantes obtuvieron las destrezas básicas necesarias para crear sitios web personales. La sesión final, co-impartida con la documentalista Lee-Kil Bora, se centró en narración a través de videos.

 

Empleo código en mi arte porque me fascina el sistema de abstracción y repetición. Me aproximo al código como una forma de lenguaje antes de abordarlo como una forma de tecnología. Enseño código a través de la desmitificación de conceptos técnicos –por ejemplo, reduciendo la lógica “booleana” a juegos de cartas y movimiento. Hay muchos tipos de código, que van desde lo pragmático a lo esotérico. La mayoría de la gente piensa que el código es extraño o inabordable; yo creo que el código puede ser un lenguaje común entre las personas que se comunican de manera diferente. El código tiene el potencial de convertirse en un lenguaje que no discrimina a las personas en base a sus diferencias.

 

La Escuela de la Incertidumbre se enfocó en la relación entre el arte, la tecnología, el cuerpo y el entorno. Los seminarios contaron con la presencia de siete artistas que han estado participando en la Bienal –emplearon la Bienal como un recurso. La Bienal reunió a un gran número de artistas, pero no hubo muchas oportunidades para que estos conocieran a la comunidad local. Los seminarios fueron una oportunidad para que los artistas conocieran a los participantes de la Escuela y para que estos últimos interactuaran íntimamente con los artistas. Estaban abiertos al público: el número de participantes era generalmente alrededor de 20 y las intervenciones a gran escala en el espacio público tenían hasta 40 personas. Todos contaron con interpretación de KSL (lenguaje de señas coreano) y subtítulos, y fueron accesibles para personas con discapacidades.

 

El seminario de Natascha Nisic titulado “Historia y Contemporaneidad” examinó la conexión entre los desastres naturales y personales. El seminario de Soichiro Mihara, “Desastre y Sistema Natural”, exploró la relación entre la energía y nuestra vida, a la luz de los accidentes nucleares en Fukushima. El seminario de Eduardo Navarro llamado “Una posibilidad en lugar de una limitación” se centró en la encarnación de diferentes sentidos y percepciones del tiempo. El seminario “Vesti la giubba” de Joo Hwang examinó el género y la representación desde la perspectiva feminista. El seminario “Mi Garage Band”, de Hong Seung Hye, interrogó la tecnología y la producción de aficionados.

 

En el seminario de Sara Hendren y Alice Sheppard, titulado “Mapear Rampas y Accesibilidad”, se discutió el tema de la accesibilidad para usuarios de sillas de ruedas. Invitamos a la Escuela Popular Nodeul para Personas con Discapacidad –una organización de activismo por la discapacidad con sede en Seúl– y los 40 participantes se unieron a un paseo por el Museo de Arte Buk-Seúl. Caminamos juntos a distintas velocidades, en ruedas y a pie. Aprendimos a examinar los elementos sutiles y dramáticos que crean espacios inaccesibles. Fue una oportunidad para cuestionar nuestra comprensión de la manera correcta de moverse. Un participante de la Escuela Nodeul dijo: “Siempre nos estamos moviendo en un grupo. No somos un solo cuerpo. Sin embargo, cuando caminamos juntos, nuestros cuerpos se extienden sobre el espacio”.

 

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Taeyoon Choi

 

3. Intraducible

 

La Escuela de la Incertidumbre enfrentó el desafío único de traducir muchos lenguajes diferentes y maneras de comunicarse. La traducción es más que la transferencia de significado de un idioma a otro; más bien, es un compromiso activo tanto con los idiomas como con los sentidos. La mayoría de las personas oyentes no tienen experiencia con lenguaje de señas o el oralismo, y a menudo son impacientes con las personas que hablan despacio y rápido, en voz baja y en voz alta, o con un acento distinto. La inclusión comienza con apreciar distintos tipos de comunicación.

 

Teníamos un intérprete de lenguaje de señas coreano (KSL) y un servicio de subtítulos en tiempo real en todas las clases. Los subtítulos representaron una gran ayuda tanto a las personas sordas como las oyentes. En algunos momentos, nuestros esfuerzos de traducción fueron teatrales: en una clase, tuvimos un traductor de inglés a coreano, dos intérpretes de KSL, un servicio de subtítulos y un asistente.

 

Algunos de los participantes tienen trastornos del espectro autista o síndrome de Down. Su comunicación verbal es limitada. Sin embargo, se comunican prolíficamente a través de dibujos y escritura. En algunos casos, se comunican con el apoyo de familiares y asistentes profesionales. La traducción fue un proceso continuo para todos los presentes.

 

La creación de comunidad no es obra de seres singulares, ni puede reclamarlos a ellos como su obra, así como la comunicación no es una obra –o siquiera una operación– de seres singulares, pues la comunidad es simplemente su ser –su ser suspendido sobre su límite. La comunicación es el desobramiento de un trabajo que es social, económico, técnico e institucional. [3]

 

Nos reunimos como extraños que hablan diferentes idiomas. Al enfocarnos en el lenguaje de cada uno antes de la interpretación, respetamos la dignidad de cada uno como él o ella es. Queremos un ambiente que incluya muchas maneras de comunicarse, de aprender, de hacer y de ser. Cuando pasamos de la “traducción de la información” a la “transmisión de las emociones”, podemos hallar un terreno para la comunión. Allí nos convertimos en una comunidad intraducible.

 

4. Interdependencia

 

Hay muchos muros en una ciudad. Hay paredes físicas, como cercas de alambre de púas, escaleras y rampas en aceras. También hay muros menos visibles; sesgos implícitos, estereotipos y lenguajes peyorativos. Estos muros están entrelazados, crean un límite entre el interior y el exterior, normal y anormal.

 

La mayoría de la gente piensa que cualquiera puede dar un paseo. Piensan que tomar un paseo es una actividad fácil, una oportunidad de descansar de su rutina diaria. Sin embargo, es diferente para alguien que tiene un tipo de cuerpo y una forma de movimiento que no se consideran normales en una sociedad determinada. Dar un paseo puede implicar una lucha para ocupar un espacio que no se adapta a ellos. Para ellos no es posible dar la vuelta a las paredes. Las paredes interrumpen su caminata e imponen cargas emocionales. Por ejemplo, los usuarios de sillas de ruedas en Seúl tienen que negociar las calles inaccesibles y peligrosas de la ciudad. También corren el riesgo de enfrentar hostilidad y la fría sensación de no ser bienvenidos. Para ellos, las paredes están hechas de una falsa creencia en la normalidad y la independencia.

 

Butler: Nadie da un paseo sin que exista una técnica de caminar. Nadie va a dar un paseo sin algo que sustente ese camino, algo fuera de nosotros mismos. Y tal vez tenemos una falsa idea de que la persona sana es de alguna manera radicalmente autosuficiente.

[…]

S. Taylor: Y creo que eso es algo que definitivamente afecta la imagen de las personas con discapacidad. Que de alguna manera las personas con discapacidad son percibidas como más dependientes, o que son las que dependen de algo, cuando en realidad todos somos interdependientes; es decir, dependientes de diversas estructuras y dependientes unos de otros. [4]

 

La pregunta “¿Qué sustenta nuestra capacidad para dar un paseo?” se traduce en preguntas más amplias: “¿Qué sustenta nuestra capacidad de visitar un museo?”, “¿qué sustenta nuestro acceso al aprendizaje?”, y “¿qué apoya nuestra capacidad para participar en una sociedad con dignidad?” Estas preguntas aplican para todos. Cuando reconocemos nuestra interdependencia, podemos derribar muros y construir más estructuras de sustento para la inclusión. Podemos traer la justicia a la vida cotidiana. Una persona que vive en una sociedad justa debe ser capaz de dar un paseo sin interrupción. Una persona en una sociedad justa debe poder tener una vida creativa.

 

“La estructura de sustento es la sintaxis de la transformación, el sistema relacional latente en cualquier objeto. Las estructuras de sustento están configuradas para no modificar un fenómeno dado o una ocurrencia individual, sino para intervenir en el nivel de sus determinantes. Están afectando la condición de posibilidad de que se produzcan en primer lugar”. [5]

 

Los participantes y colaboradores de la Escuela trabajaron juntos para crear una exhibición titulada Interdependencia. Incluye pinturas, dibujos, cerámicas, publicaciones, documentación de procesos y videos. El tema curatorial de Interdependencia explora los sentidos y lenguajes únicos de los artistas.

 

La exhibición Interdependencia presenta el trabajo de los participantes y el progreso del programa. Es una exhibición sobre la belleza de nuestra distintiva incompletitud y la posibilidad de abrazarla. También es una oportunidad para compartir con los visitantes la “reciprocidad radical” de los profesores, participantes y artistas colaboradores de la Escuela de la Incertidumbre. La interdependencia es potencialidad: transforma algunas cosas que se consideran imposibles individualmente en una posibilidad con capacidad colectiva. [6]

 

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Vista de la exhibición “Interdependencia”, Jinsoul Lee, Kyuseob Kwak.

5. Conversación

 

La exhibición Interdependencia se llevó a cabo a través de una serie de conversaciones. Organizamos studio visits y reuniones de grupo para presentaciones y discusiones. En grupos más pequeños y en ambientes casuales, disfrutamos de oportunidades para compartir reflexiones honestas sobre nuestro trabajo y nuestras relaciones con la discapacidad. Estas conversaciones encapsulan la esencia fundamental de la Escuela de la Incertidumbre.

 

YoungIk Lee (artista): Ya que soy sordo, me comunico con las personas oyentes a través de la escritura y el oralismo. Tengo que mirar constantemente el rostro de la otra persona cuando tengo una conversación. Naturalmente, presto atención a sus expresiones faciales. Pienso en la persona y su personalidad leyendo sus expresiones faciales y la forma en que me miran. Sin embargo, no los he entendido completamente. A veces las personas actúan, intentando ocultar sus verdaderos sentimientos. Puedo ver cuando alguien trata de no revelarse a sí mismo. Traté de visualizar esta idea a través de un video que se proyecta sobre un cristal: la proyección penetra a través del cristal, y el retrato queda cubierto por la proyección.

 

Yujin Lee (artista): Todo el mundo tiene una perspectiva distinta. Vivo en un espacio sin sonido. Otra persona vive en un espacio con sonido. Otra persona vive en un espacio sin color. Puesto que cada persona tiene una perspectiva diferente, diversos espacios chocan o se crean interconexiones.

 

Minhee Lee (artista): Escucho una gran variedad de música. El sonido sana mis heridas inconscientes. Me gusta el dicho “hay luz en la oscuridad”; siento empatía con esas palabras. Quiero seguir haciendo arte para encontrar la luz y la esperanza dentro de mi oscuridad.

 

Yerim Kim (trabajadora social / Centro de Bienestar de Seobu para Personas con Discapacidad): Enseñamos caligrafía a estudiantes con discapacidad. Un estudiante tiene trastorno del espectro autista y síndrome de Tourette. La mayoría de la gente tenía prejuicios contra él, lo creían violento y agresivo. Los trabajadores sociales también luchamos al acercarnos a él, porque no podíamos utilizar comunicación verbal. A medida que aprendía la caligrafía, escribía hermosos mensajes que no podía decir. Las cosas asombrosas que había querido decirnos nos sorprendieron. Ahora se comunica libremente creando ilustraciones.

 

Los participantes incluyen artistas profesionales, los “creadores” cuyo arte es una forma de expresión y comunicación, educadores, trabajadores sociales y familiares de personas con discapacidad. Naturalmente, sus relaciones con la discapacidad son diferentes. Algunos participantes prefieren que su arte no esté asociado con su discapacidad y otros se enorgullecen de su discapacidad y cultura. Nuestras conversaciones –desacuerdos y enfrentamientos– eran raras ocasiones para cuestionar el concepto de arte y discapacidad.

 

Minhee Lee (artista): Siento que los artistas necesitan centrarse en su arte y en su ser como artista. Hoy en día, la palabra “discapacidad” ya no figura en el mundo del arte. Creo que esto ha sucedido porque conscientemente evitamos usar esa palabra para describir arte. Incluso si eres consciente de la discapacidad, eso no ayuda porque eres solo tú quien sufre. Pienso que la pintura es simplemente una pintura, y la obra de arte es simplemente la obra de arte. Solía ​​trabajar con algunas personas. Cuando escribieron sobre la discapacidad para describir las ilustraciones, me enojé mucho. No quiero que la gente vea mi discapacidad, sino solamente mi trabajo y a mí como persona. No hay tal cosa como discapacidad. La discapacidad es el resultado de todos los obstáculos que hacemos. Cuando dibujamos una línea, todo el mundo dibuja un garabato. Hace poco conocí a curadores que dicen que no hay tal cosa como Able Art (arte de capacidad) o Disability Art (arte de discapacidad); solo hay pinturas y fotos.

 

Yerim Kim (trabajadora social / Centro de Bienestar de Seobu para Personas con Discapacidad): No creo que haya un elemento negativo en la palabra discapacidad. Se trata de ser diferente. Sin embargo, hay muchas personas con perspectivas extremadamente negativas acerca de la discapacidad. Tales imágenes existen también en personas con discapacidades, por lo que es difícil hablar de ello. Creo que es mejor para las personas con discapacidad hablar de ello con otras personas. Al tener una conversación sobre la discapacidad, la gente puede reconsiderar sus perspectivas al respecto. No estoy seguro de lo que significa que tales palabras como la discapacidad desaparezcan. Creo que necesitamos tener más conversaciones sobre cómo ver la genuina realidad de lo que existe.

 

6. Inestable

 

El mundo opera sobre la certeza. La exactitud del tiempo y el espacio crea un sentido de estabilidad. En este mundo, las distinciones entre hombres y mujeres, lo público y lo privado, no se cuestionan. En el sistema escolar, la distinción entre maestro y estudiante también es evidente. Sin embargo, tales distinciones son arbitrarias. El aprendizaje tiene lugar en los espacios inciertos de las calles, las protestas, los parques y las ciudades. Aprendemos de nuestros amantes, amigos, familia y extraños. Venimos al mundo inconscientes y dependientes y, hasta cierto punto, así permanecemos. [7]

 

Existe un chiste entre los participantes de la Escuela de la Incertidumbre. Uno de los participantes insistió en llamarla “la Escuela Inestable”. Al principio fue simplemente una falta de ortografía (en coreano), pero se convirtió en una broma interna: nos pareció gracioso porque señaló nuestro frenético baile en torno de lo desconocido. También mostró nuestra apreciación de la inestabilidad e incompletitud que son inherentes a cada ser humano.

 

Sin embargo, la incertidumbre no implica no saber; implica cuestionar cosas que se consideran ciertas, específicas, estables, sólidas e innegablemente verdaderas. La Escuela de la Incertidumbre proporcionó una oportunidad para caminar hacia espacios inestables y desconocidos. En este proceso, cometimos errores, subestimamos el tiempo, los recursos y el esfuerzo necesarios para crear un ambiente de aprendizaje inclusivo. En este viaje, aprendí sobre mi vulnerabilidad y la importancia de compartir los sentidos individuales con los demás. En vista de la naturaleza inestable del proyecto, Saerom Suh, el coordinador de la Escuela, sugirió un poema de Bo-Seon Shim:

 

선행과 상관없는 동행
그런 것을 언제까지고 반복해보고 싶다. [8]

 

La traducción literal de este pasaje es “Acompañamiento que no tiene nada que ver con la precedencia. Quiero repetirlo indefinidamente”. Sin embargo, la traducción al inglés de 동행 (同行) como “acompañamiento” no capta el sentido poético de “caminar junto a” (“walking along”), lo cual indica participar en un viaje colectivo. La belleza del pasaje radica en el homónimo de 선행, que puede significar “precedencia (선행 先行)” o “hacer bien (선행 善行).” Así, el pasaje puede ser interpretado como “Quiero seguir caminando (en conjunto), sin importar si ya hemos tomado ese camino o si el caminar está destinado a algo bueno”.

 

Hubo un momento de alegría cuando uno de los participantes me dijo: “Me gusta que estés haciendo este proyecto por ti mismo y que yo participo en él por mí mismo”. Comprendió que nuestro trabajo no se trata de asistencia o de habilitación y que, en lugar de eso, se trata de “co-aprendizaje” entre todos los participantes en el proyecto. Sostenemos que los participantes son el centro de la Escuela de la Incertidumbre. Durante los dos meses del programa, notamos cada vez menos distinciones entre participantes y colaboradores, y diferencias más pequeñas entre las personas con y sin discapacidad.

 

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Sesión de la Escuela de la Incertidumbre. Imagen cortesía de Taeyoon Choi.

 

7. Ya no más una excepción

 

Imaginé la Escuela de la Incertidumbre como un espacio sin la distinción de la discapacidad. Hicimos nuestro mejor esfuerzo para crear un ambiente inclusivo y acogedor. Fuera de “nuestra burbuja”, llegué a ser muy consciente de los prejuicios culturales y la micro-agresión contra las personas con discapacidad en Corea del Sur. Sostuve largos debates con los participantes sobre estos temas. “¿Es la discapacidad una construcción social o una realidad material?” Esta pregunta sigue siendo discutible.

 

Sin embargo, podría ser útil abordarlo desde una perspectiva de potencialidad. La habilidad (ability) implica que alguien puede “funcionar” dentro de la estructura social dada. La capacidad (capability) es la posibilidad de que alguien pueda ser “no funcional”: implica negarse a cumplir la norma social. La potencialidad desata la imaginación colectiva. La intersección de habilidad, capacidad y potencialidad sustenta la dignidad humana. El arte juega un papel importante en este eje de estructuras de apoyo: el arte es el pegamento para la inclusión social, el arte habla con la poética de la convivencia, el arte traduce lo intraducible.

 

La Escuela de la Incertidumbre es un experimento en curso para crear comunidades temporales. Espero trabajar de nuevo con los participantes. Planeo invitarlos como profesores y colaboradores en la siguiente iteración del proyecto. Tal vez la Escuela de la Incertidumbre en el verano de 2016 fue una oportunidad para preparar más reuniones como esta en diferentes contextos y durante un período de tiempo más largo. Nuestro trabajo estará completo cuando nuestras demandas de inclusión ya no sean especiales. Hay mucho trabajo por hacer en el futuro cercano.


Referencias:
[1] Merriam-Webster, s.v. “unlearn”, http://www.merriam-webster.com/dictionary/unlearn
[2] Citado del manifesto de Christine Sun Kim, http://www.wnewhouseawards.com/christinekim.html
[3] Jean-Luc Nancy, The Inoperative Community (Minneapolis, MN: University of Minnesota Press, 1991), 31.
[4] Astra Taylor, Examined Life: Excursiones with Contemporary Thinkers (Nueva York: The New Press, 2009), 187.
[5] Céline Condorelli, Gavin Wade, y James Langdon, Support Structures (Berlín: Sternberg Press, 2009), 29.
[6] Mediacity Seoul 2016, “Uncertainty School,” http://mediacityseoul.kr/2016/en/project/uncertainty-school-participant-exhibition-interdependence
[7] Judith Butler, Undoing Gender (Nueva York: Routledge, 2004), 23.
[8] Bo-Seon Shim, Someone Not in Sight, (Seúl: Moonji Publishing, 2011), 26. [En coreano].

 

El autor desea agradecer especialmente a Jeong Hye Kim, Achim Koh, Bora Kim, Sangmin Choi, Saerom Suh, Sungmin Lee, Grace Park, Lee Jiwon, Yumi Kang, Yekyung Kil, Beck Jee-sook.

 

Sobre el autor:

Taeyoon Choi es un artista, educador y activista. Enseña en la School for Poetic Computation (SFPC). Co-fundó SFPC en 2013 para explorar la intersección de código, diseño, hardware y teoría. Escribe cartas para sus estudiantes. También trabaja en la Escuela de la Incertidumbre para explorar potencial que no puede ser descrito en un lenguaje del mundo de la certidumbre. La Escuela de la Incertidumbre invita a artistas, activistas y estudiantes a participar independientemente de su discapacidad.

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