Nota editorial: A modo de introducción, invitamos cordialmente a los lectores a mirar la web oficial de School of Apocalypse, proyecto pedagógico que es el objeto de este ensayo, a través de este link.

 

La Escuela de ApocalipsisSchool of Apocalypse (SoA)– es un proyecto de educación alternativa que examina las conexiones entre la práctica creativa y las nociones de supervivencia. Desarrollado en conjunto por Tal Beery, Eugenia Manwelyan, Adam Stennett y yo, el proyecto trata la idea de la escuela como una plataforma colectiva de investigación, la cual permite a la gente hallar colaboradores y experimentar con diferentes modos de aprendizaje. Hasta la fecha, ha contado con alrededor de 200 participantes y producido más de una docena de proyectos diferentes.

 

Tengo curiosidad por saber cómo estas ideas resonarán con la experiencia de los lectores venezolanos. Me gustaría pensar que las lecciones de la SoA son como un conjunto de afirmaciones que pueden ayudar a localizar los recursos ocultos, sin importar cuán grave sea la situación. Espero describir algunas de las razones para iniciarlo, y la forma en que llegamos a su estructura para que otros puedan experimentar por sí mismos. La prueba estará en el experimento.

 

"Durante la mayor parte de la historia, las personas han entendido la conexión entre el arte y la supervivencia". | Imagen del libro The Eternal Present: The Beginnings of Art de S. Giedion | Fotografía de Catherine Despont
“Durante la mayor parte de la historia, las personas han entendido la conexión entre el arte y la supervivencia” | Imagen del libro The Eternal Present: The Beginnings of Art de S. Giedion | Fotografía de Catherine Despont

 

Acerca de ​Apocalypse

 

El apocalipsis parece estar siempre ligeramente en el futuro. Hay momentos en los que surge una visión de éste, tras un bombardeo, un derrame de petróleo o un desastre natural, pero a menudo la fascinación con tal destrucción tiene que ver con escenarios repentinos y cataclísmicos más que con condiciones continuas de sufrimiento . La guerra interminable, la destrucción ambiental, la miseria abyecta de millones para quienes los sistemas modernos no tienen nada que ofrecer –estos escenarios rara vez se invocan en la mente de los estadounidenses privilegiados cuando se deleitan en la sublime estética del “fin”.

 

El nombre “Escuela de Apocalipsis” fue algo que emergió casi de inmediato en mi primera conversación con mi colega Tal Beery, aunque, en realidad, no pasamos mucho tiempo definiendo su significado. En cambio, lo que parecía importante era el hecho de que tantas personas sienten que nos estamos acercando a algún tipo de frontera o cambio de paradigma, sea ecológico, tecnológico o cultural / espiritual, y queríamos preguntarnos por qué. Queríamos interrogar si este sentimiento de inminente fatalidad –o revelación– era realmente un sentimiento nuevo y, de ser así, qué experiencias y condiciones estaban conectadas con él.

 

Otra sorprendente semejanza entre las visiones apocalípticas es la idea de que nada puede hacerse para evitarlas: el monstruo, el meteoro, la ola, el virus, todos actúan más allá de la voluntad humana; a menos que, por supuesto, nos rescaten de alguna manera las acciones extraordinarias de un héroe o salvador. La solución nunca involucra la acción colectiva de la sociedad, excepto quizás cuando estamos unidos por el horror común. Las herramientas de supervivencia siempre parecen estar definidas en términos de violencia o defensa. Y sin embargo, claramente no nos reconoceríamos si no hubiéramos desarrollado sistemas de confianza, cuidado y nutrición. Entonces, ¿por qué estos recursos más constructivos no se reconocen? Es como si la única manera de imaginar una salida de los grandes sistemas / problemas que definen nuestra realidad es a través de un paisaje de destrucción. Por supuesto, estas versiones del apocalipsis alimentan simultáneamente una fantasía de escape mientras que confirman que no hay ninguna solución en absoluto, ya que la tecnología, los ejércitos, los milagros o los líderes capaces de crear tal cambio, simplemente no existen.

 

Como artistas, creadores y comunicadores, considerábamos importante que nuestro propio análisis del apocalipsis cuestionara las herramientas de la práctica creativa como medio de supervivencia. Si realmente hay algún valor (y creo que existe) en pensar en una reversión cataclísmica de las circunstancias como forma de entender lo que tenemos ahora, también quería pensar en cómo eso podría cambiar mi visión del arte. ¿Qué hacen las herramientas de la creatividad –la razón, la percepción, el sentimiento– que nos permiten conocer el mundo? ¿Cómo la creatividad involucra la posibilidad? ¿Cómo se relaciona la comunicación con la supervivencia? ¿A qué recursos se accede solo a través de la comunidad? Y, ¿qué papel desempeñan las formas culturales mismas –la música, la danza, la narrativa, la creación de imágenes– en la transmisión de conocimiento y la creación de la sociedad?

 

Acerca de la Escuela

 

John Dewey, el filósofo educativo, advirtió una vez que en una sociedad donde la mayoría de la cultura estaba almacenada en símbolos (es decir, información escrita), existía el peligro de que el asunto de las escuelas “se aislara del objeto de la experiencia de vida”. Cuando esto suceda, “los intereses sociales permanentes probablemente se perderán de vista”. En otras palabras, cuando las disciplinas de educación están desconectadas de la experiencia vivida, también perdemos nuestra comprensión de la función social del aprendizaje. El aprendizaje se convierte entonces en un medio para un fin: un conjunto de información absorbida como una forma de lograr algo más, en lugar de una forma primaria de interactuar con el mundo. Es raro, por ejemplo, que aprendamos cosas de maneras que nos conectan entre sí, o que pensamos en el conocimiento como algo de lo que somos colectivamente responsables.

 

Es evidente que hay formas de arte y educación que parecen poco prácticas (si no completamente irrelevantes) en escenarios en los que luchas por tu vida. Y, sin embargo, históricamente, el arte siempre ha estado presente incluso cuando las condiciones para la supervivencia física no han sido tans eguras. En cierto sentido, la cuestión central de la Escuela de Apocalipsis es también una cuestión de conectar el aprendizaje con la experiencia de vida. Es una manera de preguntarnos sobre nuestra propia orientación a la sociedad / realidad / creatividad como un proceso de investigación continua, en lugar de un conjunto fijo de información o habilidades.

 

El énfasis cultural en los productos (es decir, obras de arte) de la práctica creativa oculta la actividad primaria de las artes –que es, esencialmente, un proceso de investigación a través de diferentes modos de atención. ¿Qué se revela sobre el mundo a través de la escucha o mediante la atención al cuerpo? O, más ampliamente, ¿cómo podemos llegar más allá del mínimo indispensable de supervivencia para comprometernos con aspectos del mundo que son hermosos y armoniosos? Sencillamente, ¿por qué tenemos tales herramientas? Por ejemplo, los sentidos: ¿Cómo están conectados a las diferencias de experiencias? De alguna manera, la creatividad es un modo de probar los límites de estas herramientas.

 

Formulada de esta manera, la investigación creativa se convierte en una forma de buscar y probar la posibilidad. Cuando el aprendizaje es visto como una actividad primaria de la experiencia, más que como una práctica institucional, puede tomar muchas formas diferentes. La educación no necesita ser restringida a un espacio específico, pero el deseo de tales espacios surge como una forma de refinar la práctica y compartir la percepción. Cuando la experiencia de otras personas se reconoce como un recurso valioso para entender el espacio de aprendizaje, también se convierte en una herramienta de la comunidad. La “escuela” se convierte en una manera de hacer tiempo para las ideas y prácticas que de otra manera no encontrarían un lugar en la actividad diaria; permite el riesgo creando apoyo y transformando el fracaso en una herramienta de reflexión. El espacio de aprendizaje es un contexto de mayor conciencia que puede atraer la atención a los efectos de diferentes actitudes, interacciones y entornos que podrían pasar desapercibidos. La escuela es una herramienta para desacelerar, para simplificar, pero también para pensar de manera más amplia.

 

Estructura

 

Mis colaboradores y yo comenzamos por definir un currículo que se centró en temas que sentíamos relevantes a nuestras preguntas sobre apocalipsis / supervivencia / creatividad. Sin embargo, rápidamente comprendimos la estructura escolar necesaria para evolucionar, para reflejar el enfoque de aprendizaje que nos interesaba: una escuela para adultos, que no otorga ningún tipo de título ni ofrece ninguna experiencia en particular. Así, éramos libres de considerar las razones más amplias por las que la gente busca la escuela. Por ejemplo, para muchas personas, la idea de educación artística no es solo aprender un conjunto de técnicas, sino encontrar una comunidad de colaboradores que les ayuden a pensar críticamente sobre su trabajo. Las personas también buscan la escuela cuando están en una coyuntura en sus vidas, cuando están interesados en cambiar de profesión, o cuando han llegado a un callejón sin salida en la forma en que trabajan. Queríamos crear un espacio que estuviera abierto a investigaciones que no encajaban perfectamente en categorías distintas.

 

Sabíamos también que la mayoría de los participantes probablemente tendrían empleos a tiempo completo y que el programa tendría que acomodar esos horarios. Queríamos una estructura de reuniones que permitiera a nuevos miembros unirse fácilmente, al tiempo que creara oportunidades para que los participantes desarrollaran un trabajo más intensivo. No queríamos ser responsables de una gran estructura administrativa, en parte porque todos teníamos otro trabajo, pero también porque esas estructuras tienen una tendencia a crear jerarquías que son contra-intuitivas a la cultura de esfuerzo compartido que queríamos establecer. Queríamos que la intensidad del compromiso de las personas dependiera de su propio interés, no según nuestra definición. Queríamos estructura y orden, pero no queríamos establecernos como expertos con respuestas, ni queríamos juzgar y controlar las investigaciones de otras personas. Y queríamos que fuera libre de costo.

 

La expectativa de recibir el conocimiento dentro de un entorno de “escuela” está tan arraigada en muchas personas, que uno de los aspectos más desafiantes de crear un espacio de aprendizaje colaborativo es encontrar maneras de lograr que cada quien asuma responsabilidad de la experiencia. Parte de esto es una cuestión de técnicas de facilitación (algo que no hemos formalizado realmente), pero aún más fundamentalmente, necesita ser incorporado a la estructura del “programa” mismo.

 

Después de una primera ronda de clases que los organizadores nos enseñaron, rápidamente nos dimos cuenta de que las personas que estaban interesadas en SoA ya habían hecho preguntas similares en su propio trabajo y querían incorporar ese conocimiento. Estaba claro que si nos limitábamos a un solo plan de estudios, no importa cuán grande, nunca cubriríamos tanto territorio como con un marco que permitiera a la gente sugerir ideas que ya estaban trabajando.

 

La estructura central de la Escuela de Apocalipsis se basa aproximadamente en las estructuras de reunión de la Iglesia Quaker, que ha desarrollado un increíble conjunto de herramientas para la toma de decisiones colectivas en todo, desde cuestiones de negocios hasta disputas interpersonales (esta decisión vino de mis experiencias tras asistir a una reunión cuáquera en Brooklyn; la historia de esta estructura es demasiado larga para entrar en detalle, pero aliento a las personas que buscan modelos institucionales alternativos para leer sobre él más profundamente).

 

El formato principal es la reunión mensual​: se reúne a la misma hora cada mes y se tienen presentaciones y discusiones sobre temas decididos por el grupo administrativo. Cualquier persona puede unirse en cualquier momento. Una vez cada trimestre (es decir, cada tres meses) tenemos una reunión trimestral​, y estas son plataformas para sugerir temas de investigación, así como presentar el trabajo que se ha hecho. Cualquier persona puede sugerir un tema o proyecto de investigación en estas reuniones –no hay requisito de asistencia previa. Este proceso de propuesta es la única manera en que los temas son determinados, lo que significa que algo propuesto por mí misma o mis colaboradores se mueve de la misma manera que algo propuesto por una persona nueva. Un tema de investigación avanza y se convierte en un grupo de trabajo siempre y cuando la persona que presentó la idea pueda encontrar a otras dos personas para colaborar. Los temas de cada grupo de trabajo se publican en línea en la página web de SoA y en el grupo de Facebook, y están completamente abiertos al público. Las personas que sugieren temas hacen una presentación de 5-10 minutos en la reunión trimestral, y luego tienen un mes para convocar una reunión con colaboradores potenciales para confirmar el proyecto. Los grupos tienen tres meses para desarrollar un proyecto, y cada uno define su propia manera de trabajar; luego, presentan los resultados de su trabajo en la siguiente reunión trimestral y también en línea en el sitio web de SoA. Todos los grupos de trabajo pueden seguir trabajando por el tiempo que quieran y no hay límite en el número de grupos que pueden formarse.

 

La primera ronda de grupos de trabajo presentó sus proyectos en diciembre e incluyó un proyecto dirigido por la artista Mary Miss, en conjunto con representantes del Departamento de Diseño y Construcción de la Ciudad de Nueva York, para definir una serie de directrices para incluir a artistas en proyectos de construcción de ciudades. Las artistas Sarah Cameron Sunde e Eve Mosher crearon una plataforma en línea que aloja un mapa global de artistas que trabajan con cuerpos de agua, para considerar los temas más grandes relacionados con ese elemento. La cofundadora Eugenia Manwelyan y Nelesi Rodríguez crearon una serie de mensajes de enseñanza en forma de naipes que ofrecían maneras de conectar la información transmitida a través del cuerpo dentro de la investigación intelectual. Otro grupo se reunió en espacios públicos y utilizó el movimiento para investigar las estructuras sociales creadas por la arquitectura, mientras que otro investigó el uso de las banderas como herramientas de control y comunicación.

 

En esta sesión tenemos 12 grupos de trabajo en progreso, que incluyen desde la creación de una biblioteca de supervivencia hasta una investigación sobre hongos, el desarrollo de nuevos símbolos de paz, así como una investigación sobre el lenguaje del derecho como un medio que los artistas pueden interactuar / intervenir.

 

Afirmaciones

 

Me siento increíblemente inspirada por el trabajo de estos grupos, no solo por la variedad de ideas que han investigado, sino por la comunidad que ha surgido en el proceso. En cierto sentido, siempre existe la posibilidad de que las cosas puedan salir muy diferente: podríamos recibir propuestas poco convincentes, o tener participantes que no están comprometidos con el programa, pero al ver que las cosas van bien, me siento obligada a afirmar ciertas ideas sobre las condiciones que permiten el aprendizaje.

 

– En primer lugar, es importante definir parámetros claros para la investigación, que permitan a los pensadores de ideas afines conectarse. Tales perspectivas suelen estar ausentes en el aprendizaje institucional, donde los programas se definen según los recursos o la reputación de los estudiantes del pasado, pero no de acuerdo a una perspectiva en particular u orientación hacia los objetivos del aprendizaje.
 
– En segundo lugar, no hay necesidad de crear un punto alto de entrada cuando los temas de estudio son definidos por los propios estudiantes. No hay necesidad de aplicaciones, pre-requisitos o pruebas para crear un ambiente riguroso para el aprendizaje. Las personas que se dedican al aprendizaje trabajarán duro para aprender y solo necesitan oportunidades para
hacerlo. En los escenarios en los que las personas han establecido su propio curso de investigación, la gente se apresura a corregir su curso cuando el trabajo no produce nuevas ideas.
 
– En tercer lugar, la comunidad motiva el aprendizaje. El sentimiento de descubrimiento compartido, la sensación de que recibes algo de los demás y de que otros dependen de tu contribución para avanzar, a menudo crea un sentido de compromiso personal que puede ser mucho más difícil de mantener por uno mismo.
 
– En cuarto lugar, la excelencia es un producto de la confianza. Hay momentos cuando, en un grupo de trabajo o en una discusión, emerge una idea realmente emocionante, pero la emoción del aprendizaje también suele venir de la sensación de que alguien acaba de arriesgarse –y tal vez, incluso, fracasar. Hay un sentimiento compartido de generosidad y gratitud en estos
momentos, como si se hubiera ofrecido un regalo que diera permiso a otros para decir más. Esta confianza permite más riesgos, así como una crítica más honesta.

 

Probablemente hay muchas más cosas que puedo afirmar aquí sobre los vínculos entre la creatividad, el aprendizaje, la comunidad y nuestra supervivencia colectiva. Pero pienso que es suficiente decir que creo que mucha gente ha tenido estos conocimientos, y a veces todo lo que se necesita es un marco que los conecte para que nuevos sistemas sean posibles.

 


Sobre la autora:
 
Catherine Despont es una escritora/artista, editora y educadora. Tiene un MFA en Ficción de la Universidad de Columbia, y su práctica de escritura y enseñanza se enfoca en el rol que juega la observación en la forma en que enseñamos, aprendemos y creamos. Como Directora de Educación en el centro de investigación y arte Pioneer Works, organizó la Cumbre sobre Pedagogía (Summit on Pedagogy) anual y la Feria de Escuelas Alternativas de Arte. También supervisó los proyectos editoriales de Pioneer Works, incluyendo la librería, Pioneer Books, y la serie de publicaciones Groundworks. Es profesora fundadora de la Escuela de Apocalipsis.

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