Exhibiciones

Poderes visibles e invisibles

Colectiva curada por Kelly Gordon

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1 de n

octubre 09 - noviembre 06 / 2016

Miguel Ángel Ríos,
Mircea Cantor, Carla Chaim,
Nira Pereg, Matthew Weinstein,
Federico Solmi, Janaina Tschäpe,
Santiago Sierra y Jorge Galindo,
Bart Groenendaal y Eglè Budvytytè.

Hacienda La Trinidad Parque Cultural.
Casa de Hacienda y Secadero 7.
Avenida Rafael Rangel Sur, Urb. Sorokaima.
La Trinidad, Caracas. Venezuela.

 

Todo arte progresivo protesta el dominio de lo que hubo antes. Incidentes fabricados e imágenes intrigantes evocan presiones y tensiones con la vivacidad de sueños y pesadillas en Poderes visibles e invisibles [POWERS SEEN AND UNSEEN], una selección internacional de piezas recientes de imagen en movimiento, bajo la curaduría de Kelly Gordon –experta en medios basados en el tiempo y curadora invitada de nuestro programa Global Visions–. En ellas resalta un conjunto de estrategias artísticas distintivas, cada cual abona al reconocimiento de “fuerzas” visibles, invisibles, exteriores e interiores.

 

Poderes visibles e invisibles podrá verse a partir del próximo domingo 9 de octubre a las 11 am en la Casa Vieja de Hacienda La Trinidad. Este es el más reciente y ambicioso proyecto que hemos desarrollado en el marco de Global Visions: Arte e imagen en movimiento en la escena internacional, un programa creado por Backroom Caracas, que cuenta con el apoyo de la Oficina de Asuntos Públicos de la Embajada de los Estados Unidos, en alianza con Hacienda La Trinidad Parque Cultural, el Museo de Arte Contemporáneo del Zulia (Maczul), y con el aporte de Foto Florida Soluciones Audiovisuales.

 

Poderes visibles e invisibles es una discusión abierta que convoca la atención a las ideas, influencias y luchas que impactan la cotidianidad, dan forma a visiones de mundo y alimentan perspectivas filosóficas en relación a la construcción de las dinámicas del Poder. Las condiciones expresadas –que van de lo psíquico a lo existencial, de lo temible a romántico, de lo mundano a lo mágico, de lo reconfortante a lo ominoso, de lo específicamente metafórico a lo intencionalmente ambiguo– presentan a los espectadores un variado menú de estimulantes provocaciones.

 

La selección es una antología de artistas internacionales que han agitado la escena del arte en movimiento, e incluye:

 

A morir (2003) de Miguel Ángel Ríos (Argentina) traslada un popular juego tradicional a una escena de batalla. Topes zumbantes tropiezan, chocan y compiten por el dominio hasta que ninguno queda en pie. Los sonidos ambientales de la calle aluden a la familiaridad con esta sensibilidad en el día a día.

 

Mircea Cantor (Rumania) lleva a un venado y su depredador natural, un lobo, a un espacio blanco de galería. La improbabilidad de su coexistencia pacífica se intensifica en Deeparture (2005) a medida que la cámara recorre sus caras y posturas. Inocencia, instinto, amenaza en ciernes y victimización entran en cuestionamiento.

 

Una mujer que camina por la playa, evidentemente entretenida en sus propios pensamientos, “actúa” en la pieza de Carla Chaim (Brasil) Projeto para curvar o corpo(2016). El ángulo elevado de la cámara sugiere que hay una vigilancia en curso, sin revelar si es de naturaleza predatoria, amatoria o meramente estética.

 

Nira Pereg (Israel) halló refugio para el desamor en la casa de los flamingos del Zoológico de Berlín, visitando diariamente a los pájaros que se “agachaban” al unísono cada vez que la artista batía sus brazos. Para 67 Bows (2006), los filmó y luego superpuso una pista de sonido que sugiere el horror de un cazador suelto en el zoológico, al tiempo que esta misma escena recuerda al espectador que imágenes y sonidos inconexos pueden ser combinados y empleados para manipular la actualidad.

 

En Cruising 1980 (2010) de Matthew Weinstein (EE.UU.), brillantes barquitos-relojes kitsch navegan en dirección al otro. Al aproximarse, se encienden como señalando algún tipo de interacción con ojos constelados. Todo mientras el sonido del tiempo constriñe la evanescencia de su fugaz encuentro y evoca sutilmente los minutos de vida que se le van escurriendo también al espectador, al compás de Balkan Beat Box.

 

Federico Solmi (Italia) emplea una intensidad exagerada y humor negro para parodiar el cuestionable allure de la celebridad. Sus retratos osados y pesadillezcos The Last Emperor (Montezuma) (2015), The Invader (Christopher Colombus) (2015) sacuden el cerebro y requieren la atención del espectador al aparato que mantiene a algunos en el poder y en el centro de la atención.

 

Para Untitled (Scream) (2004), la pintora y artista del performance Janaina Tschäpe(Alemania) canaliza la angustia plasmada icónicamente en pintura por Edvard Munch y Francis Bacon. Incluso sin reconocer la locación, en Lacrimacorpus (2004) se percibe el encantamiento y la melancolía. La pieza transcurre en el elegante gran salón de un castillo de Weimar, que alguna vez fue residencia de verano de Goethe y, luego, cercano a un campo de concentración nazi. A solas, el personaje de la artista, vestida con un traje de estilo antiguo y un collar de burbujas en forma de lágrima, gira como una figurita de caja musical –impulsada por una pieza de piano que se asemeja a Liszt– hasta el colapso.

 

Una lenta procesión atraviesa el centro de Madrid. Los automóviles de esta caravana “oficial” llevan a cuestas enormes retratos invertidos de líderes españoles. En Los encargados (2012) Santiago Sierra y Jorge Galindo (España) meditan sobre la desilusión y se preguntan si es posible el progreso colectivo o si es un hecho que “mientras más cambian las cosas, más se quedan igual”. El solemne desfile en blanco y negro tiene una colorida contraparte: el inquietante himno de los trabajadores polacos de 1905, grabado en 1993 por el Ensamble Alexandrov, elevándose por los aires.

 

Bart Groenendaal (Holanda) y Eglè Budvytytè (Lituania) explican Shaking Children (2013) de la siguiente manera: «Sacudirse es una técnica para detonar desobediencia a través del cuerpo. El taller de sacudimiento es una propuesta simbólica para transgredir la retícula del tiempo y el espacio, y los mecanismos de control social presentes en la escuela». En esta tensa obra, aunque los niños adoptan el descanso de un trance, los espectadores resultan más inquietos que apaciguados por la perturbadora escena propuesta por los artistas.

 

Fotografías de Vladimir Marcano y Saul Yuncoxar