«Los olvidados niños de la calle», Luis Pérez Calvo.

Los olvidados niños de la calle es un homenaje a la película de Luis Buñuel. Aconsejo verla, es una auténtica obra maestra, con una fotografía maravillosa; es un retrato de la época. Una historia triste y hermosa, muy de aquellas épocas, a medio camino entre el documental y el realismo.

 

Yo la he visto este año. Llevaba mucho tiempo deseando verla. Incluso hubo un tiempo en que en una de las salas de la segunda planta de la colección permanente del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, donde trabajaba en ese entonces, la proyectaban continuamente, pero nunca me llegó a tocar vigilar esa sala.

 

Pues bien, este año me compré la película y me impactó tanto que decidí hacer mi homenaje, mi reinterpretación. Es la escena en la que aparece un señor minusválido, sin piernas, que anda por las calles apoyado a un carrito de madera hecho con cuatro tablas de forma muy rudimentaria y artesana, con ruedas de rodamientos. Por aquí en Madrid también nos lo hacíamos los chicos para jugar por las calles y deslizarnos por las pendientes con un aparato bastante parecido; las imágenes me trasladaron a mi infancia.

 

En la película, cuando el señor aparece solo por la calle, de repente se acerca a él un grupo de chicos a pedirle un cigarro. Cuando éste se niega a dárselos, los chicos le empiezan a insultar y a meterse con el pobre señor, e incluso le tiran al piso. Estos chicos, claro, eran un grupo de golfillos. En este link se muestran unos pocos segundos de la escena.

 

Luego me fascinó que pusiera en el carrito “ME MIRABAS”… Imagínate, en esa época un señor de medio cuerpo es como si fuera una atracción de feria (bueno, es que lo era; entonces utilizaban personas con malformaciones físicas para exhibirlas en circos y ferias). Aparte del señor —al que he hecho lo más parecido al original que aparece en el fotograma—, mi reinterpretación es añadir el robot que lo acompaña: es su guardaespaldas, su amigo y su vigilante… y el orejudo es uno de los golfillos que está a punto de pedirle el tabaco.

 

Mis obras son todas recuerdos y homenajes a otra época.

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