No recuerdo con exactitud si Wilmes me estaba esperando en el terminal o no. Lo que recuerdo es que estaba un poco borracho. “¿Te importa que esté sarataco?” -me dijo con sus ojos rojos. “He tomado agua, te prometo que estoy bien”. Nos aproximamos a un Malibú naranja para trabajar sobre el capó. Estaba lleno de polvo.

 

—Te cuento: esto es lo que vamos a hacer –le digo sacando la grabadora, las fotos y mi cuaderno.

—Cuéntame.

—Aquí están tus fotos. Velas todas. Luego elige una y me vas contando por qué tomaste esa foto, qué significa para ti, o esa parte de tu vida que representa esa foto en sí, y así vas con cada una –prendí la grabadora.

—¿Una por una hoy? ¡Uy! OK. Primero voy a escribir aquí mi nombre –Wilmes se sentó en el capó del carro con las fotos en la mano. Con un dedo escribió su nombre completo en el vidrio trasero y me explicó lo parecido que es su nombre a la palabra “whisky”. Miró las fotos con detenimiento y comenzó.

 

Wilmes y el mar por Diana Rangeln 1

 

—Esta la tomé porque es la foto del barrio. Quedó fina, quedó clarita… La tomé porque es el barrio.

—¿Qué es el barrio para ti?

—El barrio para mí es falsedad. Aquí se vive como quien dice supervivencia y vainas de esas.

—¿Supervivencia?

—Sí como quien dice el malo es el que implanta y yo siempre he tomado otro modo, lo he tomado como que, el que piensa es el que vale.

—¿Te gusta vivir acá?

—No, de gustarme vivir sí me gusta porque La Dolorita, Wilmes, y esto y pa’ allá y pa’ acá. Yo estoy bien parado por aquí por donde vivo, pero si me gustaría vivir en otro lado más relajante… Algo como el campo. Que me levante en la mañana y camine, disfrute, sin voltear para atrás porque alguien te puede perseguir o algo así.

 

Wilmes y el mar por Diana Rangel 2

 

—Mira, por ejemplo, aquí es en donde yo vivo, ahí arriba, la calle completa… Salió bien la calle ¿verdad? Y el perro al lado… Ese perro significa supervivencia. Ese perro ha sufrido muchos accidentes y siempre revive.

—¿Tomaste esta foto por la calle o por el perro?

—Por el perro.

—Háblame de la supervivencia.

—La supervivencia… La supervivencia aquí, aquí en donde vivimos, es prácticamente como la de los perros: si no comes te mueres, si no muerdes te comen, si no ladran piensan que eres mudo, si no te mueves piensan que eres vegetal. Algo así, pero lo que no saben es que hay una máquina aquí dentro –dice Wilmes emocionado y tocándose el pecho.

Hay una máquina –repito sus palabras.

—Que piensa… y bastante, ¿oíste?

 

Wilmes y el mar por Diana Rangel 3

 

—Esta sí, esta si me gusta, esta soy yo. Nunca sabes lo que va a pasar, no se ve nada… Y en mí nunca se ve nada tampoco. Esta foto es como ir al fondo: nunca lo encuentras ¿cierto? Así soy yo, nunca encontrarás el fondo…

—¿Tu recuerdas el momento en el que pasaste a esta vida? –le pregunté en algún punto de la entrevista.

—Sí. Fue cuando entré al liceo y empecé a consumir. La primera vez que me arrebaté fue con una chama.

—¿Por la droga?

—No vale, no porque la droga.  La droga es simplifidad, simplifici… ¿Cómo es? Algo simplificado pues. Nada…

—Comenzaste con las drogas y después…

—Después vendía y todo ¿oíste? Cuando deje de consumir empecé a vender ahí mismo en el liceo, y ahí fue donde era burda de coño de madre, pero no, no… Ese sí no era yo.

—¿Y ahora?

—No, ahora sí… Ahora menos soy yo.

 

Wilmes y el mar por Diana Rangel 4

 

—Mira para que tu veas, mi mejor amigo y mi peor enemigo. Kim es mi perro, es mi mejor amigo, la única persona con la que me encierro y puedo hablar. Richard, mi hermano, mi peor enemigo. Yo lo quiero pero una vez intentó matarme. Estábamos bravos y me clavó un cuchillo en el pecho. Todo pasó cuando… –me decía Wilmes recostado de nuevo en su diván automovilístico. Veía las nubes con mirada perdida y sonaba una canción de lejos. Empezó a cantar.

Extracto de Crónicas de un lugar imposible.

Sobre el trabajo: Crónicas de un lugar imposible tiene como origen la situación extrema de inseguridad en Caracas, Venezuela, una de las ciudades más peligrosas del mundo en la actualidad. El proyecto combina elementos de la psicología clínica y la fotografía con la finalidad de comprender la construcción de significados alrededor de la violencia por los protagonistas de la misma: Los jóvenes malandros venezolanos. Para ello contacté a una banda de siete muchachos en el barrio La Dolorita y trabajé con ellos por un año. Recogí entrevistas y fotografías tomadas por ellos. A su vez registré cada visita y experiencia. Surgieron muchos problemas en ese año, al punto de entender que mi vida estaba en riesgo si seguía asistiendo diariamente al barrio. Al final, la mayor sorpresa fue observar cómo el cambio social fue posible a través del discurso inspirado por sus fotografías. Este proyecto busca darle voz a estos jóvenes, ser crítica de la situación actual del país y propone métodos para enfrentar la violencia.

 

http://www.dianarangel.com/

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