Por Eleonora Requena. Sé que escoger una toma de un objeto es anclar una de sus múltiples, ilimitadas variaciones de movimiento. Merleau Ponty desgrana tan finamente el proceso de percepción del objeto que no puedo hacer otra cosa que citarlo para explicarme: “mirar un objeto es habitarlo y desde ahí captar todas las cosas según la cara que vuelven hacia él. Pero, en la medida en que también las veo a ellas, quedan como habitaciones abiertas a mi mirada, y, virtualmente situado en ellas, apercibo ya, bajo ángulos diferentes, el objeto central de mi visión actual”. Esta perspectiva también fija lo mirado desde el punto de vista temporal, desde el momento cuando miro y grabo ese pequeño soplo de tiempo, lo sustraigo de las otras posibilidades de la mirada. Fue esa y no otra la toma que capté y la hice propia, acaso como una memoria fija en mi mente ( y sé que esto es imposible en cuanto será memoria transfigurada cada vez que la recuerde). Toma hecha video e insertada en la red, susceptible al mínimo movimiento de un dedo sobre el mouse o sobre la pantalla, instaurada en su duración en la mirada y la memoria de otro, que si fugaz en el vértigo de las imágenes de la red, acaso haga su huella de lentitud en quien la miró hacia adentro también.
Tesis
Desquicios /Resquicios/ Collage
Cuando se trata de mitos en torno al arte, quizá el más antiguo (y el de mayor peso) sea aquél que hermana al artista con la locura. Desde la Antigüedad hasta el siglo XIX, el mito de la locura en torno al arte ha cobrado distintas dimensiones, y seguramente será fácil recordar más de un caso del arquetípico artista loco.[1] Sin embargo, los estudios que se han dedicado a este tema suelen ser de tipo patográfico, lo que implica que han detenido su atención mayormente sobre la vida atormentada del sujeto creador, con sus respectivas anécdotas y excentricidades, dejando de lado la visualidad de las obras mismas que éstos han producido. Por esa razón –intentando rescatar la potencia de sentidos que puede entrañar la visualidad de una obra de arte– resulta vital pensar en consideraciones en torno a la locura que vayan más allá del campo de acción que suele tipificar este mito. Podrían vislumbrarse atisbos de esa irracionalidad en un ámbito ajeno a lo estrictamente relacionado a la vida personal del artista. Pensar, podríamos decir, que la locura no se manifiesta en la psique del creador sino, más bien, en el lenguaje mismo de su producción. Y para desarrollar tal reflexión, habrá que volver la mirada a comienzos de siglo XX, justo a partir de un hito de la historia del arte occidental: la invención del collage.
Hotel Caja Blanca
El verbo vive en mi carne
Baudelaire decía que, para ser perfecta, toda conducta licenciosa requiere un perfecto ocio. En breve, las sillas serán ocupadas por un grupo de ociosos dedicados que han pagado buena plata para venir aquí, a calentarse, mirándonos gozar. Uno a uno iremos entrando en escena, a ofrecer –y disfrutar– lo mejor de sí. Ana Muschi, | ... |
Portafolio
Hernán Paganini
Hernán Paganini (Zárate, Argentina, 1982) es un artista del collage y la instalación. Comenzó sus estudios universitarios dentro de la carrera de Diseño Gráfico de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde dictó la cátedra de Morfología de 2003 a 2010. Fue seleccionado para cursar el Programa de Artistas en la Universidad Torcuato Di Tella, edición 2010-2011, a | ... |
Anatomía de una escena
Notas sobre mínimos movimientos
Por Eleonora Requena. Sé que escoger una toma de un objeto es anclar una de sus múltiples, ilimitadas variaciones de movimiento. Merleau Ponty desgrana tan finamente el proceso de percepción del objeto que no puedo hacer otra cosa que citarlo para explicarme: “mirar un objeto es habitarlo y desde ahí captar todas las cosas según la cara que vuelven hacia él. Pero, en la medida en que también las veo a ellas, quedan como habitaciones abiertas a mi mirada, y, virtualmente situado en ellas, apercibo ya, bajo ángulos diferentes, el objeto central de mi visión actual”. Esta perspectiva también fija lo mirado desde el punto de vista temporal, desde el momento cuando miro y grabo ese pequeño soplo de tiempo, lo sustraigo de las otras posibilidades de la mirada. Fue esa y no otra la toma que capté y la hice propia, acaso como una memoria fija en mi mente ( y sé que esto es imposible en cuanto será memoria transfigurada cada vez que la recuerde). Toma hecha video e insertada en la red, susceptible al mínimo movimiento de un dedo sobre el mouse o sobre la pantalla, instaurada en su duración en la mirada y la memoria de otro, que si fugaz en el vértigo de las imágenes de la red, acaso haga su huella de lentitud en quien la miró hacia adentro también.
Tesis
Desquicios /Resquicios/ Collage
Cuando se trata de mitos en torno al arte, quizá el más antiguo (y el de mayor peso) sea aquél que hermana al artista con la locura. Desde la Antigüedad hasta el siglo XIX, el mito de la locura en torno al arte ha cobrado distintas dimensiones, y seguramente será fácil recordar más de un caso del arquetípico artista loco.[1] Sin embargo, los estudios que se han dedicado a este tema suelen ser de tipo patográfico, lo que implica que han detenido su atención mayormente sobre la vida atormentada del sujeto creador, con sus respectivas anécdotas y excentricidades, dejando de lado la visualidad de las obras mismas que éstos han producido. Por esa razón –intentando rescatar la potencia de sentidos que puede entrañar la visualidad de una obra de arte– resulta vital pensar en consideraciones en torno a la locura que vayan más allá del campo de acción que suele tipificar este mito. Podrían vislumbrarse atisbos de esa irracionalidad en un ámbito ajeno a lo estrictamente relacionado a la vida personal del artista. Pensar, podríamos decir, que la locura no se manifiesta en la psique del creador sino, más bien, en el lenguaje mismo de su producción. Y para desarrollar tal reflexión, habrá que volver la mirada a comienzos de siglo XX, justo a partir de un hito de la historia del arte occidental: la invención del collage.
Hotel Caja Blanca
El verbo vive en mi carne
Baudelaire decía que, para ser perfecta, toda conducta licenciosa requiere un perfecto ocio. En breve, las sillas serán ocupadas por un grupo de ociosos dedicados que han pagado buena plata para venir aquí, a calentarse, mirándonos gozar. Uno a uno iremos entrando en escena, a ofrecer –y disfrutar– lo mejor de sí. Ana Muschi, | ... |
Portafolio
Hernán Paganini
Hernán Paganini (Zárate, Argentina, 1982) es un artista del collage y la instalación. Comenzó sus estudios universitarios dentro de la carrera de Diseño Gráfico de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde dictó la cátedra de Morfología de 2003 a 2010. Fue seleccionado para cursar el Programa de Artistas en la Universidad Torcuato Di Tella, edición 2010-2011, a | ... |
Firmas
Rafael Lozano-Hemmer: Abstracción biométrica
Elena Pastor nos pasea por la exhibición del artista mexicano Rafael Lozano-Hemmer con fotografías y videos de su visita a la muestra Abstracción biométrica, en la Fundación Telefónica, Madrid. Disfruten esta nueva visita virtual sin que las limitaciones geográficas sean impedimento.
Portafolio
Sofia Borges
Sofia Borges (Ribeirão Preto, Brasil, 1984) es una artista visual con licenciatura en Artes Visuales por la Universidad de São Paulo, que actualmente vive entre París y São Paulo. En 2008 recibió una beca para investigación y producción artística otorgada por el estado de Pernambuco, Brasil.
Quickie
Guide de la France Mystérieuse
A look at the Guide de la France Mystérieuse published in Paris in 1976 by Claude Tchou for Éditions Princesse.
Quickie
Lucian Freud on paper
Un vistazo al libro Lucian Freud on paper. Publicado por Jonathan Cape y editado por Mark Holborn. Editorial Random House. 2008.
Firmas
Imminent + Poetics ≠ Relational + Politics
As in any first-degree equation, we must clear the variable, in this case, the artistic scene (X), which, ever capricious and brutal, behaves like an electron: it appears and disappears, visibilizing and invisibilizing the peripheral or nuclear elements that it sometimes orbits and sometimes doesn’t.
Firmas
Extell
For New York-based artist Jonathan Monaghan, Extell works as a kind of conceptual sketch. A robotic voice tries to seduce us with promises of wealth and status, while the camera offers a view of a virtual Central Park, then leads us into a perfect, neat, impossible to inhabit apartment. The artifice eventually leads to | ... |















































